La llanura de Bagan
Bagan se encuentra en el centro de Myanmar, la antigua Birmania. Fue la antigua capital del reino de Pagan, hará mas diez siglos.
Para llegar a Bagan desde la capital, Yangón (antigua Rangún), viajamos a través de un autobús de línea, no a través de un viaje organizado. Había que llegar a la estación de autobuses, fuera de Yangón, y esperar la salida del primer autocar con plazas libres. Las carreteras están en mal estado, y el mantenimiento de los vehículos es deficiente, recuerdo que a una de las ruedas se le veían los alambres de la carcasa, de tan desgastada que estaba… Doce horas después de un largo y cansado viaje (con pinchazo de rueda incluído) llegamos a un puesto de control, los extranjeros tuvimos que pagar para entrar en la localidad.
Una vez llegamos a Bagán, nos esperaban varios lugareños ofreciéndose para que llevarnos al hotel que les pagaba una comisión si aceptábamos. Fuímos por nuestra cuenta a una guesthouse, una pensión de aspecto agradable y tranquilo. Recomiendo una buena guía, llevábamos la Lonely Planet y la guía del Trotamundos, aunque posiblemente ahora mucha información ya se pueda llevar en un Iphone o en un móvil equivalente.
Lo mejor es planificar el nivel de gastos que queremos hacer, visitar el hotel donde nos vamos a alojar y que nos enseñen las habitaciones. Si nos convencen, se puede regatear. Reconozco que al principio me costaba meterme, pero una vez aprendí, me di cuenta que a menudo los precios de partida estaban demasiado hinchados y tocaba negociar.
Fuímos en febrero, la estación seca, había menos turismo occidental, disfrutamos de sol y tiempo despejado. Por contra, la vegetación estaba reseca. En verano, es la estación húmeda, el paisaje es mas bonito, por contra es mas fácil encontrar días nublados o lluviosos.
Recuerdo que leí bastante antes de hacer el viaje, pero no quise ver fotografías del lugar, no quería que esas fotografías me pudieran influir, quise ir con la mirada limpia.
Para movernos, alquilamos bicicletas o íbamos a pie. Había otras opciones posibles, carros tirados por caballos o coches (unos Nissan un poco antiguos). Pronto me di cuenta que no estaba en forma para ir en bici, iba cargado con el equipo fotográfico, un pesado trípode y otra bolsa para llevar el agua. Al final, sólo cogía el trípode a última hora. Los pinchazos fueron frecuentes, volver se hacía muy duro.
Bagán tiene centenares de santuarios (stupas), que contienen una reliquia sagrada. Otras construcciones religosas son las pagodas. Destacan, el templo de Thatbyinnyu, la pagoda Bupaya, el templo Manuha, el templo Nanpaya, la pagoda Shwezigon, la pagoda Nagayon, el templo de Ananda, la pagoda Shwegugyi, el templo Sulamani y las pagodas Damayazika y Mahabawdi. Se puede subir a algunas stupas, a través de escaleras.
Es una zona que ha sufrido terremotos, lo que ha provocado la destrucción de muchos templos. Vi algunos trabajos de reconstrucción, aunque he leído que con materiales distintos de los originales.
A última hora de la tarde decidimos subir a la pagoda Shwesandaw, por los alrededores había gente vendiendo recuerdos, pero no fueron muy insistentes. Los escalones eran altos, lo que hizo que llegara a lo alto bastante cansado. Se podía ver a unos pastores con su ganado, como si el tiempo no hubiera pasado, cuando la llegada de varios autocares y el desembarco de los turistas, hizo desaparecer el encanto de la escena. Nos vimos rodeados de cientos de turistas, y la magia desapareció.
Me llamó la atención la luna. Cuando estaba en cuarto creciente, estaba echada, es decir, estaba horizontal y no vertical. Me explicaron que eso era debido a la diferente latitud. Como son frecuentes los cortes de electricidad y no abundaban las farolas, era fácil poder ver una bonita noche estrellada.
Los ciudadanos de Pagan, siguen viviendo de forma tradicional, es frecuente ver carros tirados por bueyes, las casas son de madera o caña e incluso vi recoger agua del río, aunque no se si para beber.
A menudo llevan un colorete amarillo en las mejillas, el tanaka, para proteger su piel del sol.
Los ciudadanos de Pagan son de trato fácil y amable, es muy frecuente verlos sonreir.
La comida me sorprendió. El plato fuerte era cuando no había luz, por la noche. Lo típico era el arroz, y era frecuente que sirvieran un bol de arroz blanco y a continuación varios platos, de forma que pudiéramos combinarlos con el arroz. No íbamos a los sitios digamos de “turistas” salvo que encontráramos a faltar la comida occidental, íbamos a una especie de tenderetes en los que llamábamos la atención por nuestras facciones. El pan, si existe, no fui capaz de verlo. La bebida típica era el té, al que acompañaban unos fritos crujientes que me gustaban.
Visitamos un taller de laca en un pueblo cercano, en Myin Kaba, viendo todo el proceso de creación. Desde la selección de la madera, el pintado de diferentes capas, y los delicados dibujos con buril que hacen los expertos artesanos. Al final, se dejan secar en unas bodegas hasta que están listas para ser vendidas.
A título de curiosidad, llegamos a Myin Kaba por la madrugada y nos sorprendió una música estridente a todo volumen que no sabría como definir, parecía como si unos gatos cantaran. No fue la única vez que ocurrió esto, pero tengo que reconocer que atacaba de los nervios.
Fuimos al templo de Manuha, de buena mañana van los fieles a hacer sus rezos y llevar ofrendas. Este templo tiene varias naves, en la que podemos encontrar estatuas de Buda sentado, aunque el mas famoso sea la estatua de un Buda acostado.
De vuelta, visitamos un pueblo cerca de la pagoda Shwezigon. Los niños nos miraban con curiosidad, pero los mayores los hicieron apartarse, aunque no nos molestaban. Poco a poco dejamos de llamarles la atención y se dedicaron a sus quehaceres habituales.
El río Irrawady o Ayeyarwady (el mas importante del país) forma parte de sus vidas, parte del transporte se realiza por este río, se bañan en sus aguas, es una arteria que lleva vida a este paisaje reseco.
De vuelta, entramos en la pagoda Shwezigon, un recinto grande dominado por el gran templo central dorado. En la entrada cubierta, hay un mercado de recuerdos, con figuras de madera, máscaras, etc. A los lados, hay mas zonas cubiertas, donde es fácil ver ancianos o mujeres fumando una especie de puros, típicos del país.
De los lugares de Myanmar que visité, éste fue el que me dejó un recuerdo mas agradable, supongo que la tranquilidad y espectacularidad del paisaje (al contrario de las ciudades de Yangon-Rangun y Mandalay) tuvo su importancia y que las gentes fueron muy amables y tranquilas, al contrario del Lago Inle, donde a algunos se notaba que sólo iban por negociar con el visitante o turista. Tan solo Amarapura pudo acercarse.
Explore posts in the same categories: Nocturnas, Paisaje, Reportaje You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.



















10 abril 2012 a 0:30
Twenty years since I have been here. Nicely captured!